
¿Quién no conoce a estas alturas a este carismático forense de la policía de Miami?
Tras tres temporadas estupendas se ha dado a conocer por el mundo y se ha hecho un huequito en nuestros corazones. Para los que no lo conozcan, nuestro amigo tiene un hobby. Bueno, más que un hobby es una... necesidad. Es un asesino en serie, no puede evitar matar. Su padre adoptivo entendió sus impulsos desde pequeño y crió a Dexter de una manera especial, procurando canalizar esa necesidad para hacer el "bien" en lugar del "mal". Por lo tanto, nuestro carismático protagonista es un forense que de día ayuda a capturar a los "malos" y de noche asesina a los que escapan de la ley.
Es una serie soberbia que redefine los conceptos de "empatía" y "manipulación". Es impresionante cómo cala el personaje protagonista, cómo nos sentimos identificados (de alguna remota manera), cómo le comprendemos, cómo llegamos incluso a quererle. Partiendo de un axioma totalmente falaz ("No puedo evitar matar"), los pensamientos de Dexter nos inundan constantemente a lo largo de los episodios. Poco a poco acabamos obviando que es inevitable que mate y según va despedazando cadáveres nos va resultando más natural el asesinato. Es como... Sacar la basura.
Pero lo cierto es que Dexter sí podría dejar de matar. Como buen psicópata siente impulsos homicidas, pero decir que no puede evitar matar es como decir que la rehabilitación de un drogadicto es una quimera. Sí, es difícil. Sí, existe la posibilidad de la recaída. Pero se puede luchar contra ello. En el fondo Dexter es un personaje cobarde que no lucha contra su problema. Se compadece de sí mismo porque le resulta más fácil asumir que es así antes que intentar cambiarlo. Tras una educación pésima en la que se da rienda suelta a sus instintos, el padre crea un verdugo que aunque canaliza su problema no lo enfrenta o intenta ponerle solución. Muchas veces utiliza la frase de "aceptar lo que soy". Esa es la frase por excelencia de los apáticos y cobardes. ¿Aceptar lo que eres? ¿Y si eres drogadicto o anoréxico? Asumir lo que eres es muy distinto de aceptarlo. Un drogadicto debe asumir que lo es, pero no puede aceptarlo o acabará muriendo por sobredosis. ¿Y si un día no se te levanta? ¿Vas a aceptar lo que eres y sacar el sexo de tu vida? ¿Y si se te dan mal los estudios? ¿Vas a aceptar lo que eres, dejar el colegio, y currar en el McDonald's el resto de tu vida?
Nadie es perfecto, todos vamos cogiendo defectos y cometiendo errores a lo largo de nuestras vidas. Podemos aceptarlos o solucionarlos. Está en nuestra mano y es decisión nuestra.
Dexter es un personaje totalmente manipulable (énfasis en la segunda temporada) que ha sido programado desde niño y no se plantea lo que hace o deja de hacer hasta bien entrada la segunda temporada. Casi ni parece responsable de lo que hace. Además, como mata asesinos malvados (no como él, que es bueno) pues nos da un poco igual que asesine. Luego hacemos la vista gorda cuando despedaza los cadáveres (resulta más violento) y listo...
¿Cómo puede una serie engañarnos tanto? ¿Cómo pueden unos guionistas manipularnos hasta ese extremo? Yo, sinceramente, me quito el sombrero. Chapeau. Son auténticos magos, bien podrían dedicarse a la política. Seguro que más de un firme opositor de la pena de muerte acabó a favor de Dexter, sin darse cuenta de que la obra de Dexter es mil veces más aberrante que la pena de muerte estadounidense que tan mala fama tiene. Recordemos por qué odiamos la pena de muerte, y pensemos detenidamente en la serie de nuevo. Y entonces, sólo entonces, es cuando nos damos cuenta de lo buenos que son los guionistas de esa serie. Chapeau.

3 comentarios:
Bueno... yo creo que no todo se puede solucionar siempre. Hay cosas que no tienen esa solución tan fácil que propones tú... pero lo que sí es verdad es que siempre hay que intentarlo :)
La sabiduría es la virtud de distinguir lo que tiene solución y lo que no tiene solución.
El coraje es la virtud que te permite solucionarlas.
Muchas veces nos hacemos los necios pensando que las cosas no tienen solución, cuando en realidad el problema es que no tenemos el coraje necesario para solucionarlas.
Jo, hijo... sí que te pones serio.
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