26 octubre 2008

La virtud


Aristóteles, una de esas personas cuyo trabajo era simplemente pensar durante todo el día y gozaba de gran prestigio por ello (cómo ha cambiado la sociedad) nos dejó algunas joyas filosóficas que no caducan con el paso de los años. O al menos eso dicen los entendidos, yo sólo recuerdo una porque la memoria no me da para más.
Si la recuerdo es porque no podría estar más de acuerdo y es fácil de comprender, aunque es una idea tan evidente que se podría tachar de demagógica. Básicamente todo se reduce a afirmar que la virtud se encuentra en el término medio. Aristóteles veía muchas cualidades del ser humano y encontraba sus opuestos, y después de mucho pensar (trabajar) llegaba a la conclusión de que ninguna de las dos cualidades eran intrinsecamente adecuadas, sino que el hombre virtuoso era aquel capaz de tomar las dósis apropiadas de ambos opuestos y llegar al término medio.
Por ejemplo, una falta de valor hace del hombre cobarde, y un exceso le hace temerario. Una falta de templanza lleva al libertinaje, y un exceso a la insensibilidad.
Esta teoría no la conoce mucha gente (o mejor dicho no la recuerda pero todos la hemos estudiado en COU) pero la famosa frase de "los extremos son malos" la hemos dicho todos. No decimos la coletilla de "como dijo Aristóteles", pero oye, que es una verdad universal. De ahí mi crítica a Aristóteles. Sí señor, eso de que la virtud está en el término medio es evidente, ¡pero el "medio" es muy amplio! Ya podría haberse mojado un poco más...

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