29 enero 2009

La vida es un sueño

Hoy he visto un episodio de "Supernatural" que me ha dado qué pensar. Realmente no era nada nuevo, es un tópico bastante utilizado. La última vez que lo vi creo que fue en Matrix, pero seguramente lo hayan usado mil veces más desde entonces. Es el concepto de que la vida es un sueño, una ilusión. Esto se remonta por lo que sepa a 1635 y seguro que más allá... En Supernatural uno de los hermanos está persiguiendo a un genio y éste le toma preso. De repente despierta en una realidad alternativa donde su madre no ha muerto, donde su familia tiene una vida normal y todos son felices. Entonces se da cuenta de que el genio le ha concedido un deseo, aunque él ni siquiera lo hubiese formulado, porque es lo que más deseaba en el momento en que fue apresado.


Sin embargo, según avanza el episodio descubre que en realidad todo es una ilusión, una fantasía creada por el genio en su cabeza y que en realidad se encuentra atado en un lúgubre sótano. El genio le está drenando la sangre, de la que se alimenta y le quedarían un par de días de vida. Pero la cosa no es tan sencilla. Resulta que ese par de días, gracias al poder del genio, le parecerían una vida entera si eligiese ceder a la fantasía y vivir la vida que el genio le ofrece.

Es entonces cuando el protagonista se enfrenta al dilema moral, el tópico de fantasía utópica frente a cruel realidad. Todas las ficciones que hemos visto o leido siempre nos enseñan que se debe escoger la realidad por muy dura que sea frente a la fantasía, porque ese sueño en realidad no está ocurriendo. Pero yo pregunto... ¿Qué más da? ¿Qué importancia tiene? Si no eres capaz de distinguir que es un sueño, ¿acaso no se convierte el sueño en la propia realidad? Vale, todo está en tu cabeza, pero... ¿Qué importancia tiene la realidad en sí? ¿Qué valor tiene vivir lo real a vivir un sueño?
En Matrix nos enseñan que es terrible ser la pila de los robots y que el Cifra es un lunático por querer entrar en Matrix voluntariamente. Hombre, es un traidor de mierda, pero tiene poco de lunático. Su explicación es bien sencilla, y la verdad es que no le veo ningún fallo a su argumentación. "Sé que este filete no es real, pero me da igual".

No sé, siempre he pensado que los guionistas se espresaban mal cuando explicaban por qué nuestros protagonistas eligen la realidad frente a la ficción. Ellos lo resumen a que el protagonista elige ser libre, vivir su verdadera vida antes que una que se le muestre en una ilusión. Pero eso es una concepción equivocada de la libertad. Es el concepto alrededor del cual gira "La vida es sueño" de Calderón de la Barca, pero no es aplicable ni a Matrix ni a Supernatural.

En Matrix usan la libertad haciéndote ver lo malísimo que es ser una pila, cómo te tienen en un cubículo en plan esclavo total. Pero lo cierto es que por muy mal que lo pintan, ahí estás de puta madre. Vives una vida en la que tú eliges qué hacer, realmente ERES libre en la fantasía. En la realidad no serás libre, pero tú no tienes consciencia de ello. La libertad absoluta es una quimera, y la libertad en sí depende de la perspectiva que se utilice. ¿Acaso somos verdaderamente libres? Quiero decir, de forma absoluta. Yo personalmente no puedo hacer todo lo que quiera, ¿puede alguien? Yo no he elegido ser un ser humano con sus limitaciones, ni he elegido la familia en la que nací. Demonios, ni siquiera he elegido las virtudes o defectos que tengo. Lo importante no es la libertad absoluta, puesto que es imposible de alcanzar, sino la sensación de ser libre. Mientras nos sintamos libres podremos ser felices. Se trata de aceptar las limitaciones y escoger entre las opciones que se nos presentan.
Viviendo como la pila de los robots podríamos tener exactamente la misma libertad que en el mundo real. Matrix no imponía nada, era simplemente una realidad alternativa. Podríamos escoger las mismas cosas que hemos escogido a lo largo de todos los años que llevamos vivos. Y ser igualmente felices. Incluso más, viendo cuál era la alternativa.

En Supernatural hacen tres cuartos de lo mismo. Te dejan bien claro que Dean tendría una vida plena, feliz, en la que podría hacer lo que quisiera. Pero elige salir del sueño y volver a la realidad. En la serie no explican muy bien por qué, simplemente es como si el personaje ya hubiese visto Matrix y supiese que la opción moralmente correcta es la de escoger realidad frente a fantasía. Pero eso no es más que manipulación, debería haber elegido por sí mismo y tenía motivos suficientes para escapar del embrujo del genio. En Supernatural Dean siempre está con su hermano, protegiéndole, y su padre en el lecho de muerte le encomendó una tarea relacionada con él. Es la única persona que tiene en la vida real, pero tiene un lazo muy fuerte, están muy unidos gracias a sus quehaceres. El dilema es bien sencillo. Si por Dean fuese se habría quedado en el sueño. ¿Qué más da que el genio te mate en dos días si para ti son como una vida entera? El motivo por el que Dean debe escapar de ahí no debería ser "por ser libre", o "porque sí", sino por su hermano. Si se queda en la ilusión del sueño supone abandonar a su hermano, y eso es algo con lo que no podría vivir. El drama moral está ahí realmente. ¿Ser egoísta y abandonar a sus seres amados por una vida mejor? A fin de cuentas eso pasa constantemente en la vida real. Que un padre abandone a su familia y se vaya a otro país a empezar de cero es exactamente lo mismo que meterse en la ilusión del genio. Son realidades alternativas. Lo de que una sea real o no carece de sentido si no eres consciente de ello.

Con Matrix pasa algo parecido, pero todavía más difícil de elegir puesto que no existe ninguna atadura con el mundo real. A fin de cuentas no conoces a nadie en él. ¿Qué problema habría en vivir en una fantasía si puedes ser libre dentro de ella?

Lo cierto es que no habría ningún problema. Si aceptásemos que somos una pila tan fácilmente como aceptamos que nuestra alma está confinada en un cuerpo de carne y hueso, no habría problema. El verdadero dilema moral no es la libertad. En el momento en que Morfeo te extiende las manos con las pastillas rojas y azul tienes la elección. ERES LIBRE. No tenías alternativa cuando estabas en Matrix o cuando estabas en el sueño del genio sin saberlo. Pero el dilema moral que se te presenta y en el que los guionistas dicen "elige la libertaaadddd" no tiene mucho sentido porque realmente estás siendo libre para elegir la vida que quieres llevar. No se trata de elegir el camino de la libertad, la frase en sí no tiene ningún sentido. Si eliges ser una pila, no serías libre en la realidad, pero en Matrix, que es TU realidad, sí lo serías. Por lo tanto, desde tu perspectiva, que es lo que importa, serías libre. Si Dios nos mirase desde lo alto pensaría que somos tan libres como nosotros pensamos de las pilas de Matrix. "¡Vaya, están encerrados en carne y hueso!"

Por ese motivo creo que no tiene sentido hablar de libertad ni en Matrix ni en Supernatural. La elección nunca fue esa. El dilema moral es si una persona es capaz de elegir vivir una mentira a vivir la cruda realidad. Yo soy totalmente consciente de que podría vivir tranquilamente en Matrix o en la vida del genio, siendo totalmente feliz y sintiéndome totalmente libre, porque lo sería. Y aún así... Elegiría la realidad como hicieron nuestros protagonistas. ¿Por qué motivo?

¿Para ser libre? NOOOOOOOOOOOO, vuelve a leer todo el ladrillo. Dos veces.

El motivo por el que eligiría la realidad es porque no podría con la idea de vivir una mentira. Aunque durante mi vida no fuese consciente de ello, en el momento de la decisión sería consciente, y no podría elegir una vida en la que todas las relaciones de afecto que cultivase estuviesen realmente vacías. Es un concepto difícil de explicar, quizá por eso los guionistas siempre recurren a la salida fácil de la libertad, pero considero que al estar en una fantasía el contenido de tu vida sería vacuo, no tendría sentido ni significado. Tus actos, tus decisiones, todo lo que has hecho o hayas sido carecería de importancia y se perdería en el olvido en el momento en que cesase el sueño. Es uno de los pensamientos más deprimentes que pueden cruzarse por la cabeza de un hombre, y es por ello que creo que nadie sería capaz de elegir la mentira, la falsedad, el sinsentido o la más profunda indiferencia antes que una realidad mínimamente relevante.

El motivo por el que tanto se menciona la libertad en este tipo de ficciones creo que es porque nuestro amigo Calderón de la Barca la puso como pilar en "La vida es sueño". Sin embargo, esa obra trata del caso totalmente opuesto. En ella Segismundo es confinado desde nacimiento en una torre a oscuras porque su padre el Rey tiene la profecía de que será un Rey malva do. Cuando es mayor, decide ponerle a prueba y le drogan, le ponen en la sala del Trono y comprueban cómo actúa durante un día. Segismundo, privado de su libertad, no está muy bien de la cabeza que digamos y monta un pollo. Le vuelv en a drogar y encerrar, y entonces es cuando el protagonista cree que lo vivido fue un sueño y suelta el famoso soliloquio:
    Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pero es justo el caso contrario. Segismundo no es arrastrado a un sueño en el que se le quita la libertad, sino que considera que se encuentra ya en un sueño, que la vida en sí no es más que una ilusión y que cada uno representamos el papel que nos ha tocado.
Toda la obra gira en torno a la privación de la libertad de Segismundo, pero en ningún momento se le da a elegir entre realidad o ficción. El dilema moral es sobre la libertad en este caso, pero no es un dilema suyo sino de su padre. Él es la víctima.

Nuestros personajes de Matrix y Supernatural son los que tienen el dilema moral. Pero en esos casos no es sobre la libertad, sino sobre la trascendencia de la vida que escogen.

15 enero 2009

Tiempo

Uno de los grandes problemas de la sociedad actual es la gestión del tiempo. O al menos eso me parece ver a mi alrededor. Padres ultratrabajadores que no tienen tiempo para estar con sus hijos, hijos estresados que no tienen tiempo para jugar entre sus clases de natación + judo + danza + tenis + fútbol + pintura, parejas que no se ven nunca entre semana porque no tienen tiempo suficiente, amigos que dejan de ser amigos porque no se dedican tiempo... Es como si el estrés fuese el nuevo mal de nuestra generación, aunque por lo menos parece que nos libramos del tabaco de la anterior.

No sé, yo lo veo muy claro... Cualquier persona para ser realmente feliz necesita dedicar su tiempo libre a 3 aspectos de su vida: a su pareja, a sus amigos/familiares y a sí misma. Según la personalidad de cada uno le dedicaremos más o menos tiempo a uno de los tres frentes, pero estoy convencido de que todos necesitamos tenerlos todos cubiertos.



Una persona que se dedica en exceso a su pareja acaba entrando en el pozo de la dependencia, y si no le dedica tiempo acaba sin ser pareja.

Una persona que se dedica en exceso a sus amistades o familiares va a acabar por no sentirse correspondido, y si no les dedicamos tiempo acabaremos solos o dependiendo de la pareja sin habernos dado cuenta...

Pero estas dos cosas ya las conocíamos. Lo que parece una enfermedad de nuestro siglo actual es el no darnos cuenta de que necesitamos tiempo para nosotros mismos. Y a todas las edades. Que el niño esté solo en su cuarto jugando de vez en cuando es necesario. Por qué encadenarle todo el tiempo libre con actividades extraescolares, ¡¡aburrirse de vez en cuando es bueno!! Es muy importante que nos acostumbremos a nuestra compañía, nos ayuda a pensar y a aprender a querernos a nosotros mismos. El roce hace el cariño, eso es evidente, y estar con uno mismo de vez en cuando viene bien para quererse un poquito más.

Una persona que se dedica en exceso a sí misma acabaría aburrida y sola, sí. Pero una persona que no se dedique a sí mismo acaba estresada, dependiente de todo, con cambios exagerados de ánimo, con ansiedades, con hiperactividad o incluso sin personalidad. Debemos dedicar tiempo a descubrir qué nos gusta hacer, qué nos apetece, con qué disfrutamos más y hacerlo de vez en cuando en solitario, para gozar de nuestra propia compañía. Ya sea leer un libro, ver la tele, jugar al ordenador o dar un paseo por el barrio de madrugada. Es fundamental estar en paz con uno mismo y disfrutar de la soledad para no temerla.

Por eso cuando veo a padres que estresan a sus niños con múltiples actividades encadenadas me compadezco de ellos. Tan sólo espero que esos críos de mayores sepan estar solos sin subirse por las paredes.

13 enero 2009


¿Quién no conoce a estas alturas a este carismático forense de la policía de Miami?
Tras tres temporadas estupendas se ha dado a conocer por el mundo y se ha hecho un huequito en nuestros corazones. Para los que no lo conozcan, nuestro amigo tiene un hobby. Bueno, más que un hobby es una... necesidad. Es un asesino en serie, no puede evitar matar. Su padre adoptivo entendió sus impulsos desde pequeño y crió a Dexter de una manera especial, procurando canalizar esa necesidad para hacer el "bien" en lugar del "mal". Por lo tanto, nuestro carismático protagonista es un forense que de día ayuda a capturar a los "malos" y de noche asesina a los que escapan de la ley.
Es una serie soberbia que redefine los conceptos de "empatía" y "manipulación". Es impresionante cómo cala el personaje protagonista, cómo nos sentimos identificados (de alguna remota manera), cómo le comprendemos, cómo llegamos incluso a quererle. Partiendo de un axioma totalmente falaz ("No puedo evitar matar"), los pensamientos de Dexter nos inundan constantemente a lo largo de los episodios. Poco a poco acabamos obviando que es inevitable que mate y según va despedazando cadáveres nos va resultando más natural el asesinato. Es como... Sacar la basura.

Pero lo cierto es que Dexter sí podría dejar de matar. Como buen psicópata siente impulsos homicidas, pero decir que no puede evitar matar es como decir que la rehabilitación de un drogadicto es una quimera. Sí, es difícil. Sí, existe la posibilidad de la recaída. Pero se puede luchar contra ello. En el fondo Dexter es un personaje cobarde que no lucha contra su problema. Se compadece de sí mismo porque le resulta más fácil asumir que es así antes que intentar cambiarlo. Tras una educación pésima en la que se da rienda suelta a sus instintos, el padre crea un verdugo que aunque canaliza su problema no lo enfrenta o intenta ponerle solución. Muchas veces utiliza la frase de "aceptar lo que soy". Esa es la frase por excelencia de los apáticos y cobardes. ¿Aceptar lo que eres? ¿Y si eres drogadicto o anoréxico? Asumir lo que eres es muy distinto de aceptarlo. Un drogadicto debe asumir que lo es, pero no puede aceptarlo o acabará muriendo por sobredosis. ¿Y si un día no se te levanta? ¿Vas a aceptar lo que eres y sacar el sexo de tu vida? ¿Y si se te dan mal los estudios? ¿Vas a aceptar lo que eres, dejar el colegio, y currar en el McDonald's el resto de tu vida?

Nadie es perfecto, todos vamos cogiendo defectos y cometiendo errores a lo largo de nuestras vidas. Podemos aceptarlos o solucionarlos. Está en nuestra mano y es decisión nuestra.

Dexter es un personaje totalmente manipulable (énfasis en la segunda temporada) que ha sido programado desde niño y no se plantea lo que hace o deja de hacer hasta bien entrada la segunda temporada. Casi ni parece responsable de lo que hace. Además, como mata asesinos malvados (no como él, que es bueno) pues nos da un poco igual que asesine. Luego hacemos la vista gorda cuando despedaza los cadáveres (resulta más violento) y listo...

¿Cómo puede una serie engañarnos tanto? ¿Cómo pueden unos guionistas manipularnos hasta ese extremo? Yo, sinceramente, me quito el sombrero. Chapeau. Son auténticos magos, bien podrían dedicarse a la política. Seguro que más de un firme opositor de la pena de muerte acabó a favor de Dexter, sin darse cuenta de que la obra de Dexter es mil veces más aberrante que la pena de muerte estadounidense que tan mala fama tiene. Recordemos por qué odiamos la pena de muerte, y pensemos detenidamente en la serie de nuevo. Y entonces, sólo entonces, es cuando nos damos cuenta de lo buenos que son los guionistas de esa serie. Chapeau.

26 octubre 2008

La virtud


Aristóteles, una de esas personas cuyo trabajo era simplemente pensar durante todo el día y gozaba de gran prestigio por ello (cómo ha cambiado la sociedad) nos dejó algunas joyas filosóficas que no caducan con el paso de los años. O al menos eso dicen los entendidos, yo sólo recuerdo una porque la memoria no me da para más.
Si la recuerdo es porque no podría estar más de acuerdo y es fácil de comprender, aunque es una idea tan evidente que se podría tachar de demagógica. Básicamente todo se reduce a afirmar que la virtud se encuentra en el término medio. Aristóteles veía muchas cualidades del ser humano y encontraba sus opuestos, y después de mucho pensar (trabajar) llegaba a la conclusión de que ninguna de las dos cualidades eran intrinsecamente adecuadas, sino que el hombre virtuoso era aquel capaz de tomar las dósis apropiadas de ambos opuestos y llegar al término medio.
Por ejemplo, una falta de valor hace del hombre cobarde, y un exceso le hace temerario. Una falta de templanza lleva al libertinaje, y un exceso a la insensibilidad.
Esta teoría no la conoce mucha gente (o mejor dicho no la recuerda pero todos la hemos estudiado en COU) pero la famosa frase de "los extremos son malos" la hemos dicho todos. No decimos la coletilla de "como dijo Aristóteles", pero oye, que es una verdad universal. De ahí mi crítica a Aristóteles. Sí señor, eso de que la virtud está en el término medio es evidente, ¡pero el "medio" es muy amplio! Ya podría haberse mojado un poco más...

30 julio 2008

Death Note

Imaginémonos a un adolescente llamado "Light" que tiene una familia normal y disfruta de una vida normal. Todo a su alrededor es perfecto, tiene amistades, saca buenas notas, no hay sorpresas desagradables. Sin embargo, más allá de los muros de su casa ve cómo el mundo sufre guerras, hay hambre, injusticia y violencia. A rachas se siente deprimido por esa impotencia de no poder cambiar el mundo, y tiene que contentarse con seguir viviendo procurando hacer más feliz su vida y la de aquellos que le rodean.

Sí, es fácil imaginárselo. De hecho es muy fácil sentirse identificado con el chaval, dado que la gran mayoría de nuestras vidas guardan gran semejanza.

Ahora imaginemos que por el motivo que sea, llega a manos de Light un cuaderno llamado "Death Note". Según las instrucciones, la persona cuyo nombre se escriba en él morirá en 40 segundos.
¿Cómo creeis que actuaría nuestro noble muchacho? ¿Cómo actuaríais vosotros?

Evidentemente, al principio el miedo le impide probar siquiera a escribir un nombre. Pero no tarda en presentarse una situación en la que una persona claramente malvada intenta violar a una jovencita. Entonces el muchacho escribe el nombre del supuesto violador, y muere de un infarto en 40 segundos. La chica sorprendida vuelve a casa sana y salva.

Light resulta ser muy pragmático, y tiene una moral forjada a prueba de dudas. No tarda en encender el televisor y apuntar algún nombre más, de criminales en busca y captura cuya culpabilidad ya ha sido demostrada. Todos mueren.
A partir de entonces apunta a todo criminal cuyo nombre descubre, y comienza una limpieza masiva del mundo, al que pretende librar de todo mal.

Tiempo más tarde, la policía llega a la conclusión de que las muertes son asesinatos y comienza la búsqueda del criminal. Llegados a un punto, nuestro protagonista escribe el nombre de los policías que le persiguen para evitar ser capturado. No le cuesta mucho, y embriagado de poder deja de verse como un verdugo para verse como un dios. El dios del nuevo mundo que va a crear, donde el mal no existe, donde todos los hombres son justos y buenos. Porque él acabará con todos aquellos que no lo sean.

Lo que Light no quiere ver es que la bondad y la maldad absolutas no existen, no son más que puros espejismos resultado de mirar la realidad con unas lentes falibles (por no decir de mierda), que son los ojos humanos. En la serie pasamos a ver una y otra vez cómo Light se cepilla a personas que no son malvadas, ni buenas, sino que son simplemente como él, personas. El personaje se desarrolla rápidamente y da un giro absoluto, pasamos de verle como un buen muchacho a verle como el puto anticristo.

Este cambio refuerza todavía más el concepto que simboliza el propio Light, la idea de que la maldad no es inherente a una persona sino que son sus actos los que se interpretan como diavólicos. Ese defecto humano, esa percepción circunstancial que sufre Light en la serie, es el mismo que nos restriegan por la cara los guionistas porque ahora somos nosotros los que estamos viendo a Light como una persona a eliminar. ¡Nos dan ganas de escribir su nombre en el cuaderno! ¿Y si pudiéramos robárselo un momento? ¿Escribiríamos su nombre? ¿Comenzaríamos una nueva temporada de la serie en la que ahora los protagonistas seríamos nosotros mismos?

Un equilibrio entre opuestos


Siempre me ha encantado el concepto japonés de dualidad, representado por el Yin y el Yang. Esta filosofía comprende todas las cosas como una mezcla de dos opuestos, de manera que se necesitan mutuamente pues se dan existencia el uno al otro. No hay luz sin sombras, no hay noche sin día. Una forma bonita de ver las cosas, pero que se vuelve todavía más interesante cuando nos damos cuenta de que los valores absolutos no existen. No existe el bien absoluto en una persona, ni existe el mal absoluto. Tal y como representa la figura, no hay elementos negros o blancos, sino que todo son distintas totalidades grises que además están en contínuo cambio.
Porque ese es el último detalle interesante de la filosofía que me gustaría comentar: El movimiento. Parece ser que todo está en movimiento, y todo se transforma de Yin a Yang y viceversa. El mediodía pasa a ser medianoche, siendo el ocaso un "gris" intermedio que refleja el movimiento. Así mismo, nosotros mismos podemos compensar nuestro Yin y Yang según la situación. Podemos forzar esos movimientos, de forma que encontraremos un equilibrio que nos perfeccione. ¿Y cómo podríamos hacer eso? Pues más sencillo de lo que parece... ¿Estás deprimido? (Exceso de Yin) Pues nada como una buena comedia en el cine con unos amigos, y la risa (Yang) equilibrará la balanza. ¿Qué estás tremendamente cabreado con un amigo? (Exceso de Yang) Pues nada como tomarte una tila, hacer algo de ejercicio y una buena ducha para que te relajes (Yin). Menuda chorrada, pensaréis que eso ya lo sabíais. Pero la gracia es verse como una mezcla de dos fuerzas opuestas que están en contínuo cambio, y gozar con el movimiento. Los cambios son divertidos, lo estático siempre ha sido aburrido.