
Sin embargo, según avanza el episodio descubre que en realidad todo es una ilusión, una fantasía creada por el genio en su cabeza y que en realidad se encuentra atado en un lúgubre sótano. El genio le está drenando la sangre, de la que se alimenta y le quedarían un par de días de vida. Pero la cosa no es tan sencilla. Resulta que ese par de días, gracias al poder del genio, le parecerían una vida entera si eligiese ceder a la fantasía y vivir la vida que el genio le ofrece.
Es entonces cuando el protagonista se enfrenta al dilema moral, el tópico de fantasía utópica frente a cruel realidad. Todas las ficciones que hemos visto o leido siempre nos enseñan que se debe escoger la realidad por muy dura que sea frente a la fantasía, porque ese sueño en realidad no está ocurriendo. Pero yo pregunto... ¿Qué más da? ¿Qué importancia tiene? Si no eres capaz de distinguir que es un sueño, ¿acaso no se convierte el sueño en la propia realidad? Vale, todo está en tu cabeza, pero... ¿Qué importancia tiene la realidad en sí? ¿Qué valor tiene vivir lo real a vivir un sueño?
En Matrix nos enseñan que es terrible ser la pila de los robots y que el Cifra es un lunático por querer entrar en Matrix voluntariamente. Hombre, es un traidor de mierda, pero tiene poco de lunático. Su explicación es bien sencilla, y la verdad es que no le veo ningún fallo a su argumentación. "Sé que este filete no es real, pero me da igual".
No sé, siempre he pensado que los guionistas se espresaban mal cuando explicaban por qué nuestros protagonistas eligen la realidad frente a la ficción. Ellos lo resumen a que el protagonista elige ser libre, vivir su verdadera vida antes que una que se le muestre en una ilusión. Pero eso es una concepción equivocada de la libertad. Es el concepto alrededor del cual gira "La vida es sueño" de Calderón de la Barca, pero no es aplicable ni a Matrix ni a Supernatural.
En Matrix usan la libertad haciéndote ver lo malísimo que es ser una pila, cómo te tienen en un cubículo en plan esclavo total. Pero lo cierto es que por muy mal que lo pintan, ahí estás de puta madre. Vives una vida en la que tú eliges qué hacer, realmente ERES libre en la fantasía. En la realidad no serás libre, pero tú no tienes consciencia de ello. La libertad absoluta es una quimera, y la libertad en sí depende de la perspectiva que se utilice. ¿Acaso somos verdaderamente libres? Quiero decir, de forma absoluta. Yo personalmente no puedo hacer todo lo que quiera, ¿puede alguien? Yo no he elegido ser un ser humano con sus limitaciones, ni he elegido la familia en la que nací. Demonios, ni siquiera he elegido las virtudes o defectos que tengo. Lo importante no es la libertad absoluta, puesto que es imposible de alcanzar, sino la sensación de ser libre. Mientras nos sintamos libres podremos ser felices. Se trata de aceptar las limitaciones y escoger entre las opciones que se nos presentan.
Viviendo como la pila de los robots podríamos tener exactamente la misma libertad que en el mundo real. Matrix no imponía nada, era simplemente una realidad alternativa. Podríamos escoger las mismas cosas que hemos escogido a lo largo de todos los años que llevamos vivos. Y ser igualmente felices. Incluso más, viendo cuál era la alternativa.
En Supernatural hacen tres cuartos de lo mismo. Te dejan bien claro que Dean tendría una vida plena, feliz, en la que podría hacer lo que quisiera. Pero elige salir del sueño y volver a la realidad. En la serie no explican muy bien por qué, simplemente es como si el personaje ya hubiese visto Matrix y supiese que la opción moralmente correcta es la de escoger realidad frente a fantasía. Pero eso no es más que manipulación, debería haber elegido por sí mismo y tenía motivos suficientes para escapar del embrujo del genio. En Supernatural Dean siempre está con su hermano, protegiéndole, y su padre en el lecho de muerte le encomendó una tarea relacionada con él. Es la única persona que tiene en la vida real, pero tiene un lazo muy fuerte, están muy unidos gracias a sus quehaceres. El dilema es bien sencillo. Si por Dean fuese se habría quedado en el sueño. ¿Qué más da que el genio te mate en dos días si para ti son como una vida entera? El motivo por el que Dean debe escapar de ahí no debería ser "por ser libre", o "porque sí", sino por su hermano. Si se queda en la ilusión del sueño supone abandonar a su hermano, y eso es algo con lo que no podría vivir. El drama moral está ahí realmente. ¿Ser egoísta y abandonar a sus seres amados por una vida mejor? A fin de cuentas eso pasa constantemente en la vida real. Que un padre abandone a su familia y se vaya a otro país a empezar de cero es exactamente lo mismo que meterse en la ilusión del genio. Son realidades alternativas. Lo de que una sea real o no carece de sentido si no eres consciente de ello.
Con Matrix pasa algo parecido, pero todavía más difícil de elegir puesto que no existe ninguna atadura con el mundo real. A fin de cuentas no conoces a nadie en él. ¿Qué problema habría en vivir en una fantasía si puedes ser libre dentro de ella?
Lo cierto es que no habría ningún problema. Si aceptásemos que somos una pila tan fácilmente como aceptamos que nuestra alma está confinada en un cuerpo de carne y hueso, no habría problema. El verdadero dilema moral no es la libertad. En el momento en que Morfeo te extiende las manos con las pastillas rojas y azul tienes la elección. ERES LIBRE. No tenías alternativa cuando estabas en Matrix o cuando estabas en el sueño del genio sin saberlo. Pero el dilema moral que se te presenta y en el que los guionistas dicen "elige la libertaaadddd" no tiene mucho sentido porque realmente estás siendo libre para elegir la vida que quieres llevar. No se trata de elegir el camino de la libertad, la frase en sí no tiene ningún sentido. Si eliges ser una pila, no serías libre en la realidad, pero en Matrix, que es TU realidad, sí lo serías. Por lo tanto, desde tu perspectiva, que es lo que importa, serías libre. Si Dios nos mirase desde lo alto pensaría que somos tan libres como nosotros pensamos de las pilas de Matrix. "¡Vaya, están encerrados en carne y hueso!"
Por ese motivo creo que no tiene sentido hablar de libertad ni en Matrix ni en Supernatural. La elección nunca fue esa. El dilema moral es si una persona es capaz de elegir vivir una mentira a vivir la cruda realidad. Yo soy totalmente consciente de que podría vivir tranquilamente en Matrix o en la vida del genio, siendo totalmente feliz y sintiéndome totalmente libre, porque lo sería. Y aún así... Elegiría la realidad como hicieron nuestros protagonistas. ¿Por qué motivo?
¿Para ser libre? NOOOOOOOOOOOO, vuelve a leer todo el ladrillo. Dos veces.
El motivo por el que eligiría la realidad es porque no podría con la idea de vivir una mentira. Aunque durante mi vida no fuese consciente de ello, en el momento de la decisión sería consciente, y no podría elegir una vida en la que todas las relaciones de afecto que cultivase estuviesen realmente vacías. Es un concepto difícil de explicar, quizá por eso los guionistas siempre recurren a la salida fácil de la libertad, pero considero que al estar en una fantasía el contenido de tu vida sería vacuo, no tendría sentido ni significado. Tus actos, tus decisiones, todo lo que has hecho o hayas sido carecería de importancia y se perdería en el olvido en el momento en que cesase el sueño. Es uno de los pensamientos más deprimentes que pueden cruzarse por la cabeza de un hombre, y es por ello que creo que nadie sería capaz de elegir la mentira, la falsedad, el sinsentido o la más profunda indiferencia antes que una realidad mínimamente relevante.
El motivo por el que tanto se menciona la libertad en este tipo de ficciones creo que es porque nuestro amigo Calderón de la Barca la puso como pilar en "La vida es sueño". Sin embargo, esa obra trata del caso totalmente opuesto. En ella Segismundo es confinado desde nacimiento en una torre a oscuras porque su padre el Rey tiene la profecía de que será un Rey malva do. Cuando es mayor, decide ponerle a prueba y le drogan, le ponen en la sala del Trono y comprueban cómo actúa durante un día. Segismundo, privado de su libertad, no está muy bien de la cabeza que digamos y monta un pollo. Le vuelv en a drogar y encerrar, y entonces es cuando el protagonista cree que lo vivido fue un sueño y suelta el famoso soliloquio:
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Pero es justo el caso contrario. Segismundo no es arrastrado a un sueño en el que se le quita la libertad, sino que considera que se encuentra ya en un sueño, que la vida en sí no es más que una ilusión y que cada uno representamos el papel que nos ha tocado.
Toda la obra gira en torno a la privación de la libertad de Segismundo, pero en ningún momento se le da a elegir entre realidad o ficción. El dilema moral es sobre la libertad en este caso, pero no es un dilema suyo sino de su padre. Él es la víctima.
Nuestros personajes de Matrix y Supernatural son los que tienen el dilema moral. Pero en esos casos no es sobre la libertad, sino sobre la trascendencia de la vida que escogen.



