30 julio 2008

Death Note

Imaginémonos a un adolescente llamado "Light" que tiene una familia normal y disfruta de una vida normal. Todo a su alrededor es perfecto, tiene amistades, saca buenas notas, no hay sorpresas desagradables. Sin embargo, más allá de los muros de su casa ve cómo el mundo sufre guerras, hay hambre, injusticia y violencia. A rachas se siente deprimido por esa impotencia de no poder cambiar el mundo, y tiene que contentarse con seguir viviendo procurando hacer más feliz su vida y la de aquellos que le rodean.

Sí, es fácil imaginárselo. De hecho es muy fácil sentirse identificado con el chaval, dado que la gran mayoría de nuestras vidas guardan gran semejanza.

Ahora imaginemos que por el motivo que sea, llega a manos de Light un cuaderno llamado "Death Note". Según las instrucciones, la persona cuyo nombre se escriba en él morirá en 40 segundos.
¿Cómo creeis que actuaría nuestro noble muchacho? ¿Cómo actuaríais vosotros?

Evidentemente, al principio el miedo le impide probar siquiera a escribir un nombre. Pero no tarda en presentarse una situación en la que una persona claramente malvada intenta violar a una jovencita. Entonces el muchacho escribe el nombre del supuesto violador, y muere de un infarto en 40 segundos. La chica sorprendida vuelve a casa sana y salva.

Light resulta ser muy pragmático, y tiene una moral forjada a prueba de dudas. No tarda en encender el televisor y apuntar algún nombre más, de criminales en busca y captura cuya culpabilidad ya ha sido demostrada. Todos mueren.
A partir de entonces apunta a todo criminal cuyo nombre descubre, y comienza una limpieza masiva del mundo, al que pretende librar de todo mal.

Tiempo más tarde, la policía llega a la conclusión de que las muertes son asesinatos y comienza la búsqueda del criminal. Llegados a un punto, nuestro protagonista escribe el nombre de los policías que le persiguen para evitar ser capturado. No le cuesta mucho, y embriagado de poder deja de verse como un verdugo para verse como un dios. El dios del nuevo mundo que va a crear, donde el mal no existe, donde todos los hombres son justos y buenos. Porque él acabará con todos aquellos que no lo sean.

Lo que Light no quiere ver es que la bondad y la maldad absolutas no existen, no son más que puros espejismos resultado de mirar la realidad con unas lentes falibles (por no decir de mierda), que son los ojos humanos. En la serie pasamos a ver una y otra vez cómo Light se cepilla a personas que no son malvadas, ni buenas, sino que son simplemente como él, personas. El personaje se desarrolla rápidamente y da un giro absoluto, pasamos de verle como un buen muchacho a verle como el puto anticristo.

Este cambio refuerza todavía más el concepto que simboliza el propio Light, la idea de que la maldad no es inherente a una persona sino que son sus actos los que se interpretan como diavólicos. Ese defecto humano, esa percepción circunstancial que sufre Light en la serie, es el mismo que nos restriegan por la cara los guionistas porque ahora somos nosotros los que estamos viendo a Light como una persona a eliminar. ¡Nos dan ganas de escribir su nombre en el cuaderno! ¿Y si pudiéramos robárselo un momento? ¿Escribiríamos su nombre? ¿Comenzaríamos una nueva temporada de la serie en la que ahora los protagonistas seríamos nosotros mismos?

Un equilibrio entre opuestos


Siempre me ha encantado el concepto japonés de dualidad, representado por el Yin y el Yang. Esta filosofía comprende todas las cosas como una mezcla de dos opuestos, de manera que se necesitan mutuamente pues se dan existencia el uno al otro. No hay luz sin sombras, no hay noche sin día. Una forma bonita de ver las cosas, pero que se vuelve todavía más interesante cuando nos damos cuenta de que los valores absolutos no existen. No existe el bien absoluto en una persona, ni existe el mal absoluto. Tal y como representa la figura, no hay elementos negros o blancos, sino que todo son distintas totalidades grises que además están en contínuo cambio.
Porque ese es el último detalle interesante de la filosofía que me gustaría comentar: El movimiento. Parece ser que todo está en movimiento, y todo se transforma de Yin a Yang y viceversa. El mediodía pasa a ser medianoche, siendo el ocaso un "gris" intermedio que refleja el movimiento. Así mismo, nosotros mismos podemos compensar nuestro Yin y Yang según la situación. Podemos forzar esos movimientos, de forma que encontraremos un equilibrio que nos perfeccione. ¿Y cómo podríamos hacer eso? Pues más sencillo de lo que parece... ¿Estás deprimido? (Exceso de Yin) Pues nada como una buena comedia en el cine con unos amigos, y la risa (Yang) equilibrará la balanza. ¿Qué estás tremendamente cabreado con un amigo? (Exceso de Yang) Pues nada como tomarte una tila, hacer algo de ejercicio y una buena ducha para que te relajes (Yin). Menuda chorrada, pensaréis que eso ya lo sabíais. Pero la gracia es verse como una mezcla de dos fuerzas opuestas que están en contínuo cambio, y gozar con el movimiento. Los cambios son divertidos, lo estático siempre ha sido aburrido.